PARTE I (CREANDO EL SPAM)

De pronto supe que era buena idea. Compré tres ramos de cien rosas en la Central de Abastos, uno rojo, otro blanco y uno rosa. No sé cómo carajos llevé tantas rosas en un compacto de dos puertas. Le llamé a mi amigo, el de la imprenta, le pedí una lona de emergencia. Fue tan barata que ni siquiera discutí el diseño. En la Alianza compré dos copas y un Mumm Brut. Las rosas acomodadas en forma de luna menguante y en medio, la botella y las copas chocaban en armonía.  Todo estaba listo.

La carretera estaba vacía como pocos días. No tarde en llegar a la desviación del kilómetro 45 de la carretera México-Puebla. Instalé todo el escenario para el show. El árbol donde nos besábamos hace un año me sirvió para colgar la manta que tenía la petición para que te casaras conmigo. Llené las copas y fumé un cigarro, me senté en el cofre del carro y saque los nervios cantando una trova que escuché en el radio. Conté 36 mosquitos, 16 carros, 52 minutos y el astro estaba por terminar su trabajo en esta parte de la tierra.

Vi que venías manejando, frenaste suavemente y bajaste. 567555731_067757f33fEstabas –como siempre– hermosa, radiante, tus ojos llenos de brillo, la sonrisa cautivadora, tu cabello quebrado estaba recogido, tal como me gusta. Descendiste, caminé hasta donde estabas, me hinqué y te puse el anillo en el dedo del corazón. A pesar de tus infiernos te lo pedí, porque de alguna manera quería asegurarme que eras para mí y para nadie más, quería que dejaras de pensar en pretérito.

Entre lagrimas me diste un sí, la palabra más corta en la que cabe un por siempre. Nos besamos, fue un momento perfecto. Por supuesto te pedí
sacarnos una foto. Una besándonos, otra sonriendo, bromeando. Parecía que el momento se prolongaría durante todo el atardecer. Teníamos lo que se requiere para ver un hermoso atardecer; alguien con quien verlo. Parecía que cuando tomabas mi mano apretabas un recuerdo, no entrelazabas tus dedos con los míos sólo la sujetabas como si fuera sólo un acompañante.

Las fotos siguieron, en todas salías con cara de duda, hasta ese momento supe que la manta era horrible; un fondo blanco con letras inclinadas y grandes decían “te quieres casar conmigo?” Algunos curiosos se detenían, estoy seguro que pensaban que era una narcomanta de lo fea que era. Al pasar media hora los moscos hacían de las suyas en tus piernas y preferí entrar al auto para abrirlas. Tuvimos sexo toda la noche, el más sucio que se pudo. Al amanecer parecías satisfecha y yo me sentí como un hombre que podía darte estabilidad, ¿que no era eso lo que buscabas?

Te dejé exhausta y mientras dormías, decidí que serías mía para siempre. Tomé la decisión de ya no engañarte con mis compañeras del trabajo. Estaba tan emocionado que supe que ya sólo seríamos nosotros dos y para que eso se cumpliera tenía que mandar un e-mail con un mensaje tan contundente y con toda la saña posible, con los peores adjetivos que mi poco conocimiento del lenguaje me permitieran…

PARTE II (Recibiendo el Spam)

Siempre me he preguntado ¿si  hay correos no deseados por qué los muestran?, regularmente dejó que se acumulen, la mayoría son para ofrecer servicios que no quiero o
solucionar problemas que no tengo, por ejemplo; me ofrecen Viagra o Scorts argentinas, a veces, también llegan los mails de Hacienda para animarme a pagar lo que no quiero pagar, otros me dicen que mi cuenta de HSBC ha sido “fracturada en su seguridad” ¿fracturada?

Por buena o mala suerte –aún no lo sé– el titulo de uno de esos correos no deseados llamó mi atención, “Fotos para que dejes de chingar”, si ya tenía mi atención, ahora tenía mi curiosidad, abrí el mail. Abrí cada una de las fotos de cóhqdefaultmo te pidieron matrimonio, luego otras en donde parecía que estabas borracha, totalmente ebria, al lado tuyo había condones y una botella de Champagne. Estabas desnuda y con los ojos en otra realidad, el semen escurría de tu rostro y un par de penes lo rozaban. Era casi imposible seguir la secuencia porque carecían de orden. Mi curiosidad había quedado satisfecha en la imagen número cinco, pero igual abrí todas,  que por cierto, cada vez fueron más explícitas, luego leí el mensaje.

La redacción no era como para celebrarla y la redundancia más que cansarme, me dejó en clara su intención. Tu futuro esposo me ordenó que te olvidara, que ya no te buscara, ¿ya no te buscara? Aunque, más allá de eso, hay dos cosas que no entiendo, una es, ¿cómo consiguió mi e-mail?, la segunda es que yo no te he buscado en más de diez años y que piense diario en ti no significa buscarte.

Como siempre, las historias siempre tienen una canción para ser acompañadas


Gracias por seguirme, leer y compartir.

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3 comentarios en “Que piense diario en ti no significa buscarte

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