La mar, tal como lo dice Ernest Hemingway en una entrevista para la televisión cubana, fue una gran influencia en su vida. El viejo y el mar demuestra la lucha del hombre contra la naturaleza, sin duda una pelea interminable en donde ambos son víctimas.

La lucha del hombre contra el hombre en dónde las victorias nunca han de celebrarse y la del hombre contra la soledad que sólo develará una característica más de la condición humana.

Hemingway inunda el libro con frases cortas. Como el buen periodista que llevaba dentro y al que siempre negó. Los periodistas podrían hablar de cientos de pirámides invertidas con pocos enunciados subordinados. Sin duda lo pueden hacer. Los verbos son la proa de la novela. Los adjetivos los remos de sus letras.

el-viejo-y-el-mar-mSus frases siempre positivas, nunca negativas, muestran, sin duda, una característica clave del autor y su afán por encontrar algo bueno en el océano de la vida.  Demuestra con optimismo sustentable que el hombre nunca pierde la fe. ¿Qué sería el hombre si se diera por vencido ante la primera adversidad?

La relación del hombre con la naturaleza Hemingway la entiende como un juego en el que ambos tienen un papel de cazador y presa en donde ambos pierden, pues en determinado momento los dos cambiaran de papel.

Los diálogos del personaje consigo mismo, con los tiburones y con los marineros dan como resultado una obra con un gran sentido de humanidad.

Pelear en soledad. El hombre como un ser solitarioviejoyelmar_chrisdelorenzo que siempre, en algún momento de su vida, estará completamente solo. Cuestionando sus metas, sus métodos y su historia, que a fin de cuentas, es la que nos lleva a estar en donde estamos.

El temperamento de los personajes inducen al lector a preguntarse ¿qué haría yo en su lugar? entonces, logra la magia de la literatura. Capturar al que lee, lo hace imaginar, lo lleva al mar, le lastima las manos, le tensa los hombros con la caña y le hace sentir el agua salada en su cuerpo.

Las olas tranquilas, salvajes, traidoras. Los peces voladores, los traidores y lo que trabajan en manada. El pescador que caza y que es pescado. La extraordinaria manera de narrar nos hace hundirnos en la historia, no dejarla, soltar las velas de nuestra inevitable empatía… siendo justos con la metáfora marítima, si me lo permiten.

El final de la obra, en cierta forma no lo es. Porque el hombre  —como dije al principio—  nunca se da por vencido y en cada derrota gana otras batallas.

No crean que me olvide de el Gran DiMaggio… tres y una para Ernest, en el último lanzamiento… domina al monstruo  verde. 

A ESTRIBOR…


Gracias por seguirme, leer y compartir.

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Un comentario en “El viejo y el mar. Hemingway

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